El Antiguo correo de los chasquis

El Antiguo correo de los chasquis

Carlos Oneto

“Esa noche Aruntunta flexionaba los músculos, y aspiraba profundo la brisa marina, sin perder de vista ni un momento las pequeñas barcas que se acercaban a las costas de Nazca. Trataba de despejar su mente y a la vez de ocuparla con un solo pensamiento: se veía a sí mismo avanzando a toda velocidad, devorando desiertos, montañas y precipicios. Sobre la mar proyectaba y repasaba cada recodo del camino, cada piedra, cada curva. Sabía que una vez recibida la preciada carga de esta noche, tendría que convertirse en puma para correr seguro y veloz en la oscuridad.

La primera barca encalló en la en la arena mojada y un hombre salto de ella depositando un pequeño fardo en el uncu (saco en el idioma quechua) de Aruntunta.

— ¡Agárralo bien y mira bien la luna, que temprano es! — dijo el hombre librándose de su responsabilidad.

Aruntunta no dijo nada, se aseguró el uncu y partió. Partió detrás de sus pensamientos que lo adelantaba ya.
Veinticuatro horas después y de muchos relevos en el camino, el uncu de Arantunta entraba al edificio principal del Cuzco para luego ser llevado ante la presencia del emperador.

Un sirviente abrió la encomienda y el inca escudriño atentamente el contenido. Tras unos instantes, su rostro adusto esbozó una sonrisa de satisfacción y apuntó con ese dedo acostumbrado a ordenar, habló:

— Prefiero el lenguado. Sirvan las corvinas a mis invitados.

chasquis01

Los Chasquis

Bueno, con el perdón de los historiadores, tal vez en algún momento se dio una escena similar. Lo que sí es un hecho, es que los hombres conocidos como “chasquis” cumplieron el importante servicio de intercomunicar el Tawantinsuyo, el antiguo imperio de los incas.

El cronista e historiador mestizo inca Garcilaso de la Vega, relata que gracias a los chasquis, el Inca en el Cuzco podía comer pescado fresco de la costa, apenas al día siguiente de su captura.

La palabra chasqui proviene del quechua chasquiy, que significa “el que recibe”, “dar o recibir algo”. De allí que por extensión se entienda como mensaje o mensajero.

Cada comunidad aportaba a sus chasquis para cubrir la ruta de su territorio. Eran seleccionados desde niños por sus capacidades físicas, agilidad, destreza, etcétera. Luego los entrenaban tanto en la carrera como en la natación, en el estudio de los caminos, sus atajos, desviaciones, etcétera y al cumplir los 18 años asumían la responsabilidad del servicio de correo hasta retirarse a los 25.

 

La labor del chasqui se consideraba como su aporte a la mita, que era el trabajo comunal al que todos los súbditos entre 18 y 50 años de edad contribuyen en forma obligatoria.

Cabe señalar que por entonces los artistas y artesanos estaban exonerados de la mita. Parece que eran buenos tiempos para el arte.

El Qhapaq Ñan

De toda la antigua red vial de los incas los más conocido es un pequeño tramo de 42 kilómetros, conocido como el camino inca, que llega a Machu Picchu, y que es hecho a pie diariamente por muchos turistas.

Sin embargo el Qhapaq Ñan, o gran camino, articulaba los 900,000 kilómetros cuadrados que cubría el imperio; desde Pasto en la actual Colombia, hasta el río Maule al sur de Santiago de Chile. Y desde las costas del Océano Pacífico hasta el altiplano de la Paz a Cochabamba en Bolivia, además de Tucumán, Salta y Mendoza en Argentina, más allá de la Cordillera de los Andes.

Para hacernos una idea de esta obra veamos que sólo una de sus vías principales desde Quito hasta Tucumán, se calcula en más de 5200 kilómetros de longitud.

Los caminos serán empedrados, sobre todo en la región andina y en toda su extensión estaban señalizados. Tenían hasta 5 metros de ancho y se complementaban con canales, desagües, puentes, túneles, etcétera.

El cálculo y el trazo de las vías eran complicados por la diversidad de climas y terrenos. Tengamos en cuenta que los caminos iban desde los desiertos costeros hasta la selva amazónica, pasando previamente por la Cordillera de los Andes a cerca de 5000 metros de altitud.

Lo particular de estos caminos es que fueron hechos para ser transitados fundamentalmente por hombres a pie. Recordemos que los incas no utilizaban la rueda ni conocieron los caballos que llegaron después, con la invasión española.

El ejército se movilizaba marchando y la carga de entonces se transportaba al lomo de llamas (camélido sudamericano).

Gracias a Dios que la trascendencia integradora de esta gran obra vial se reconoce en la actualidad.

En la primera semana de marzo de 2006 misiones oficiales de los gobiernos de Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina y Chile se congregaron en el Perú con el consultor de la UNESCO, el sr. Ciro Carvallo, para terminar el expediente técnico que define los criterios técnicos y financieros del proyecto de rehabilitación del camino.

Según el Sr. Carvallo, es la primera vez que seis países se unen para inscribir un solo bien dentro de la lista del patrimonio mundial.

chasquis02

La logística

Esta red de caminos contaba con diversos aposentos o refugios llamados tambos (del quechua tumpu: posada), con abastecimiento de alimentos y comodidades adecuadas al estrato social de los viajeros.

Aparte de los tambos existían unas construcciones reducidas, digamos algo entre tambo y puesto de vigilancia destinados a los chasquis.

Estas chucllas eran numerosas y se ubicaban una detrás de otra a cada kilómetro y medio o máximo a dos.

El sistema

Se tienen noticias de que griegos y romanos también se sirvieron del sistema de postas y corredores para sus comunicaciones pero sólo en territorios reducidos. El sistema de mensajeros fue tomada por los incas desde las antiguas culturas Mochica y Chimú.

 

chasquis03

La vestimenta de los chasquis era sencilla y casi sin ornamentos, procurando así el menor peso posible.

En la frente usaban unos llautos o cintas para sujetar el cabello y mejorar la visión, además que ellas indicaban el origen del mensajero. Calzaban sandalias llamadas ojotas, que les daba una mayor adherencia al camino al tener descubiertos los dedos de los pies.

Portaban un bastón pequeño que identificaba los corredores como chasquis oficiales y también una concha marina como silbato, conocido como pututo, para anunciar su proximidad. Algunos historiadores sostienen que el pututo no se usó y que en su lugar coronaban sus cabezas con un llamativo penacho de plumas. Sin embargo el cronista y dibujante de la época del virreinato, Guamán Poma de Ayala, si consideraba al pututo en sus láminas.

Los chasquis se relevaban a lo largo del camino utilizando el sistema de postas. Cada chuclla tenía por lo menos dos chasquis de guardia. Los turnos eran de 6 hasta 12 horas y eran relevados cada 15 días tratando de mantener el mejor estado físico de los velocistas.

 

El sistema de postas era tan eficiente que un mensaje salido de Quito llegaba al Cusco sólo 5 o 7 días después, a razón de 400 kilómetros de carrera al día y dependiendo de las condiciones climáticas.

Tratándose de mensajes urgentes este rendimiento podía mejorarse disponiendo más chasquis en la ruta y corriendo a mata de caballo, si cabe la expresión.

Irónicamente, una carta de Lima a la ciudad de Ica, a sólo 300 kilómetros de distancia, se toma dos días con el correo actual.

Los Quipus

Los incas tuvieron los quipus (quipu: a nudo en quechua), que eran ramales de cuerdas con nudos a diferentes alturas, con lo que reemplazaban la falta de símbolos lingüísticos grabados o escritos.

Los quipus también servían como sistema de cálculo, a manera de un ábaco chino, y para la para el almacenamiento de información numérica. El quipu era pues la misiva corriente que transportaban los chasquis aún cuando la información contenida sólo era comprensible a partir de los curacas, es decir, los administradores del imperio.

Todos los tributos de alimentos y bienes manufacturados se depositaban en collcas, depósitos reales diseminados en todo el imperio que eran administrados por los curacas quienes mantenían informado al inca de su contabilidad. Esta información actualizada permitía que el excedente de alimentos y demás bienes fuese redistribuido hacia otras regiones donde había carestía; para planificar la marcha de los ejércitos, etcétera. El conteo de la población, noticias de revueltas y conjuras, acecho de fuerzas enemigas, todo lo sabía el inca a través de los quipus y por supuesto, a través de los chasquis.

chasquis04

Integración del imperio

Es cierto que las capacidades físicas y el buen manejo administrativo es lo más reconocido del sistema de chasquis. Sin embargo todo ello es sólo el aspecto material del servicio de mensajería de los incas. Lo más resaltante es que con un servicio tan simple el estado inca logró sus objetivos de integración política, militar y una administración eficiente en general.

¿Habrían tenido tanto éxito los incas sin contar con la información actualizada? La verdad que no, y eso lo sabe muy bien los gobiernos modernos del Siglo 21. Sin información cierta y oportuna no es posible hacer estadísticas para prever contingencias futuras de alimentos, obras civiles, servicios médicos, educación, poderío militar, etcétera.

Y ello nos lleva a la a la capacidad de los gobernantes aquellos y el carácter de los gobernados, quienes materializaban las obras sin posponerlas.

En suma, los chasquis fueron la sangre que corría por las venas del Qhapaq Ñan, alimentando a ese enorme cuerpo social de 900,000 kilómetros cuadrados, ahora conocido como el imperio de los incas.